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Acaba de salir a la venta, en el mes de mayo de 2020, en Amazon (en Vitoria disponible en la librería Ayala) la última obra de Jesús María Sáez, un thriller de espías relacionado con la Guerra Fría titulado Kazajistán.

En esta ficción (que podría ser real), el autor nos hace reflexionar sobre el sinsentido de la carrera armamentística, así como sobre el horror del fundamentalismo religioso radical.

Kazajistán se convierte en la segunda parte de la Trilogía del Este, iniciada con Siberia, uno de los libros de espionaje más vendidos en Amazon en formato electrónico y una de las obras más destacadas de Jesús María Sáez. En cualquier caso, aunque se integra en una trilogía y retoma personajes del primer volumen, la nueva obra puede leerse de manera independiente.

Sinopsis

Durante la Guerra Fría, en las instalaciones de El Polígono, en Kazajistán, la Unión Soviética detonó más de cuatrocientos artefactos nucleares para probar y perfeccionar su arsenal atómico. Tras la disolución de la URSS, el recinto fue desmantelado pero la crisis había llegado a la región para quedarse, por lo que algunos traficantes sin escrúpulos comerciaron con restos de uranio y plutonio. Terroristas islámicos compraron núcleos de plutonio-239 que guardaron para posterior uso.

Ahora, los temores aumentan en Occidente cuando se descubre que, con el debido conocimiento técnico y uno de esos núcleos, resulta posible crear una pequeña bomba atómica capaz de arrasar el centro de una ciudad.

Es entonces cuando el CNI español encarga a Javier Galarreta (un reconocido policía experto en fronteras y vigilancia antiterrorista) junto a Asha Mikhailova (una agente del FSB ruso especializada en armamento nuclear) la investigación a través de cauces extraoficiales, y por tanto más discretos, del plutonio que falta por encontrar.

Las pesquisas, en ocasiones, poco éticas guiarán a la pareja de agentes a la República de Kazajistán en donde una información fiable les dará razones para creer que Al-Qaeda está preparando un atentado inminente en el sur de Europa.

Mientras tanto, en España, comienzan los playoffs por el título de baloncesto, que congregan en los pabellones deportivos a decenas de miles de personas. Sin duda, unos objetivos idóneos para hacer detonar un arma nuclear…